Pedimos al carnicero que nos parta el cabrito en trozos grandes.
En el mismo aceite freimos cuatro dientes de ajo y una rebanada de pan del día anterior.
Ambos fritos los majamos en el mortero con una docena de almendras y abundante perejil.
Retiramos de la sartén utilizada casi toda el aceite y en ella refreimos una cucharada de harina y media cucharilla de pimentón, que retiraremos inmediatamente del fuego para que no se nos queme.
Añadimos a la sartén el majado anterior y un vaso de vino blanco y dejamos reducir
a fuego lento en la misma.
Echamos el contenido de la sartén a la cazuela con el cabrito, añadimos caldo hasta cubrirlo, un par de hojas de laurel y un puñado de piñones.
Dejamos cocer durante hora y media a fuego lento.



2 comentarios:
Así, muy parecido, lo hace mi madre. Pero a mi el cabrito y el cordero no me atraen mucho, aunques tengo que reconocer que tu receta es fantástica. Salud!!!
Salud, Olles.
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